Mantenimiento integral de piedra natural exterior

La piedra natural apenas necesita cuidados, pero no debes descuidarla. Descubre cómo mantener en perfecto estado tu fachada durante el mayor tiempo posible.
mantenimiento de piedra exterior

Cómo proteger la piedra natural exterior

Además de la limpieza de piedra que ya vimos en un articulo anterior, existen tratamientos que pueden ayudar a mejorar el comportamiento de la piedra frente a la humedad y la suciedad.

Tratamientos hidrofugantes

Los hidrofugantes reducen la absorción de agua sin crear, cuando se seleccionan correctamente, una película completamente impermeable sobre la superficie.

Estos tratamientos pueden ayudar a:

  • Reducir la penetración de agua.
  • Limitar la aparición de manchas.
  • Facilitar la limpieza.
  • Proteger frente a determinados procesos de degradación.
  • Disminuir el desarrollo de microorganismos.

No todas las piedras necesitan el mismo tratamiento. La idoneidad del producto dependerá de la porosidad, la ubicación, el acabado y el estado de la superficie.

Un hidrofugante inadecuado podría modificar el color, el brillo o la transpirabilidad de la piedra. Por eso debe aplicarse tras una valoración técnica.

Protección de juntas y encuentros

En una fachada o muro de piedra, el mantenimiento no debe limitarse únicamente al material pétreo. Las juntas, remates, coronaciones y encuentros con ventanas o cubiertas también deben revisarse.

Una junta deteriorada puede facilitar la entrada de agua y provocar:

  • Humedades.
  • Desprendimientos.
  • Pérdida de material.
  • Daños por hielo.
  • Aparición de sales.

 

Detectar estos problemas de forma temprana reduce la necesidad de reparaciones más complejas.

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Mantenimiento según el tipo de piedra natural

Cada piedra presenta propiedades diferentes y, por tanto, necesita unos cuidados específicos.

Mantenimiento de la cuarcita exterior

La cuarcita es una piedra compacta, dura y resistente. Se utiliza habitualmente en fachadas y revestimientos exteriores por su durabilidad y su textura natural.

Para su limpieza ordinaria puede utilizarse agua y jabón neutro.

Aunque requiere poco mantenimiento, conviene revisar periódicamente las juntas y retirar la vegetación que pueda acumular humedad.

Mantenimiento del granito exterior

El granito destaca por su dureza, baja absorción y resistencia al desgaste. Es habitual en fachadas, escaleras, pavimentos, pedestales y elementos urbanos.

Normalmente puede limpiarse con agua y un jabón suave. Los productos abrasivos o demasiado agresivos deben evitarse, especialmente en superficies pulidas o con acabados específicos.


Mantenimiento de la pizarra exterior

La pizarra presenta un buen comportamiento frente a los agentes atmosféricos y se emplea encubiertas, fachadas, pavimentos y revestimientos.

La limpieza debe realizarse con productos compatibles con su acabado. 

En superficies con lajado natural hay que evitar herramientas que puedan levantar o dañar las capas superficiales.

Mantenimiento de la caliza exterior

La caliza puede ser más sensible a los productos ácidos debido a su composición. Para su cuidado se recomiendan agua y detergentes neutros.

En función de su porosidad y exposición, puede ser conveniente aplicar un tratamiento protector específico.

Nunca debe utilizarse un limpiador antical o ácido sin asesoramiento profesional.

Mantenimiento de la arenisca exterior

La arenisca puede presentar una porosidad mayor que otras piedras.

Por ello, es importante controlarla humedad y evitar métodos de limpieza demasiado agresivos.

Algunas areniscas pueden beneficiarse de tratamientos consolidantes o hidrofugantes, aunque deben seleccionarse según las características concretas del material.

Mantenimiento del mármol en exteriores

El mármol puede utilizarse en determinadas aplicaciones exteriores, pero requiere especial cuidado frente a sustancias ácidas y productos abrasivos.

Para su limpieza se recomienda emplear detergentes neutros diluidos en agua.

Sustancias como vinagre, limón o determinados limpiadores domésticos pueden deteriorar su acabado.

Vivienda de caliza en León

Problemas frecuentes en fachadas y muros de piedra

Una revisión periódica permite detectar señales que podrían indicar la necesidad de mantenimiento o restauración.

Manchas de humedad

Las manchas oscuras pueden deberse a filtraciones, problemas de evacuación del agua, capilaridad o una ventilación insuficiente.

Limpiar la superficie sin resolver el origen de la humedad hará que el problema vuelva a aparecer.

Eflorescencias y depósitos de sales

Las eflorescencias son depósitos blanquecinos que aparecen cuando el agua disuelve sales presentes en los materiales y las transporta hasta la superficie.

Antes de eliminarlas, es necesario identificar de dónde procede la humedad.

Fisuras y grietas

Las fisuras pueden aparecer por movimientos estructurales, cambios térmicos, impactos o deterioro delas juntas.

No todas tienen la misma importancia. Cuando aumentan de tamaño, atraviesan varias piezas o presentan humedad, deben ser evaluadas por un profesional.

Desprendimientos

El desprendimiento de una pieza o parte del revestimiento puede estar relacionado con problemas de adherencia, anclajes, humedad, heladas o degradación del soporte.

En estos casos no basta con volver a colocar la pieza sin analizar la causa.

Pérdida de material

Las piedras más blandas o porosas pueden sufrir erosión superficial con el paso del tiempo. Una limpieza demasiado agresiva también puede acelerar este proceso.

La intervención deberá adaptarse al grado de deterioro y al valor arquitectónico del elemento.

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